algunos consejos para la conservación de su instrumento

puente

-Al terminar de tocar, se debe secar el instrumento con un paño de seda fina.

-Para recuperar el brillo del barniz, se debe frotar con un paño de gamuza blando y muy seco.

-No se debe dejar nunca que la colofonia se acumule sobre la tapa.

-Para el mantenimiento de las clavijas en buen estado se deben frotar con jabón de Marsella muy seco y pasar por encima una tiza fina.

-Si el alma se cae, se deben destensar inmediatamente las cuerdas.

-Se debe evitar que el puente se incline hacia adelante. Para enderezarlo, se debe sostener el violín entre las rodillas, sujetando el puente por la base entre el pulgar y el índice de cada mano. De este modo lo podemos devolver sin ningún riesgo a su posición normal, que es más bien hacia atrás que perpendicular.

-Para tensar las cuerdas más facilmente se puede pasar un lapiz de mina blanda por las muescas del puente y de la cejilla.

-Si no va a tocar el instrumento durante un tiempo o lo tiene solo como decoración, debe dejar las cuerdas destensadas. Las cerdas del arco deben destensarse siempre que no se esté utilizando.

-La limpieza exterior es la operación más peligrosa para el instrumento y también la más delicada. En principio, solo un luthier debería practicar esta operación en la que el instrumento pierde siempre una parte de su adorno. El daño no siempre es visible inmediatamente pero con el tiempo aparece poco a poco. Teoricamente, para limpiar un barniz se debe conocer su composición. El alcohol siempre daña el barniz; una sola gota deja una marca indeleble. El agua alcalina disuelve algunos tipos de barniz. El diapasón y las cuerdas se pueden limpiar con un paño ligeramente empapado en alcohol, pero es preferible no hacerlo ya que se corre el riesgo de estropear el barniz de la tapa por descuido. Manteniendo el instrumento en buen estado y limpio se evitan todos los inconvenientes de tener que realizar una limpieza en profundidad.

-La calefacción eléctrica es el peor enemigo de su instrumento ya que seca demasiado el aire, lo que puede producir fracturas en la madera. La humedad no debe descender del 60%. Se puede aumentar la humedad relativa mediante un humidificador eléctrico. Si no puede evitar que su instrumento esté en contacto con ambientes secos, una solución más barata es utilizar un pequeño humidificador que se introduce en el instrumento por las «ff» y que se retira para tocar.